PROPÓSITO DE NUESTRO PROGRAMA

GENERAR UN ESPACIO DE AUTOANÁLISIS, REFELXIÓN, TERAPIA Y CATARSIS A QUIENES ARAVIESAN POR SITUACIONES PROBLEMÁTICAS MUY PARTICULARES Y PRESENTAN DIFICULTAD PARA CONFIAR EN ALGUIEN SUS NECESIDADES PARA ENCONTRAR UNA SOLUCIÓN A LO QUE LE SUCEDE.

jueves, 16 de febrero de 2012


EL MEJOR REGALO… EL PERDÓN.



QUERIDA FAMILIA.



          Desde que me enteré que hoy se iban a reunir para preparar mi fiesta de Navidad he estado inquieto y con mucha curiosidad por saber lo que planeaban hacer para festejarme. No lo puedo evitar, es mi curiosidad de niño que me causa mucha emoción.



          Les escribo para decirles que les agradezco que se acuerden de mí, pues cada día es menos la gente que se acuerda de mí, y menos piensan en cómo me gustaría que fuera mi fiesta. La verdad no quiero grandes cosas para sentirme halagado, pero si supieran cuantas veces me ha pasado que me dicen que la fiesta es en mi honor y luego me dejan solito en un rincón, sólo los veo comer, beber, bailar, romper piñatas, reír y muchas veces hasta pelearse.



          Yo quisiera participar, me gustaría tanto que en el intercambio de regalos hubiera algo para mí, pero nada me dan, desde mi rincón espero nervioso y pienso: “Ahora me van a llamar a mí, yo sigo, ya me va a tocar”. Y termina todo y a mí, el festejado, nadie me regaló algo. Eso me pone triste porque soy un niño.



          ¿Quieren de verdad hacerme feliz? Pues bien, les voy a decir cómo me gustaría que fuera mi fiesta. Primero quiero que asistan los que realmente lo desean, no me gusta que obliguen a alguien a ir a mi fiesta, no se preocupen mucho de lo que vamos a comer o a beber, estoy acostumbrado a cosas sencillas y no muy abundantes.



          Me gustaría mucho que hubiera un ambiente de verdadera alegría por mi nacimiento, que haya música, cantos, aunque no lo hagan muy bien, yo tampoco tengo buen oído, pues, sólo sé escuchar con el corazón.



          Quiero un regalo, un gran regalo durante el intercambio, que tenga mi nombre y que me llamen al centro para dármelo, en ese regalo quiero que estén sus corazones limpios, en paz, rebosantes de alegría para mí, quiero que mi regalo esté lleno de perdón, de este perdón que yo traigo para todos ustedes y que me haría muy feliz que se lo dieran unos a otros.



          En fin, como niño que soy, quiero ser el centro de la fiesta, pero si les sigo pidiendo a lo mejor la próxima vez ya no me invitan.



          De verdad les digo: denme lo que ustedes quieran y les prometo que con eso voy a estar muy contento.



          Gracias por pensar en mí.



LOS QUIERO MUCHO.



EL NIÑO JESÚS.

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